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Sexo §

segunda-feira, 15 de agosto de 2011

LA PRIMERA EXPERIENCIA BISEX DE MAYTE.

Hola a todos. Somos una pareja del Norte de España y queremos compartir una experiencia muy especial para nosotros, como fue la primera vez en que tuvimos una experiencia M-H-M.
Nos presentaremos. Ella se llama Mayte y es un auténtico bombón. Es alta, bien proporcionada, morena de piel muy clara y de 1’80 de estatura y unas piernas kilométricas que quitan la respiración. A pesar de ser delgada y tener vientre plano, tiene unas curvas en las caderas que son preciosas. Es muy tímida, pero cuando se lanza le encanta disfrutar del sexo, aunque le cuesta, por una educación estricta y también porque a pesar de tener un físico precioso, tiene algunos complejos que la coartan. Si queréis haceros una idea de cómo es, hay una actriz porno americana que se llama Stoya que se le parece mucho, aunque Mayte es más alta, más guapa de cara y de piel no tan clara, pero te haces una idea.
Por mi parte soy Jaime, de 1’70 rellenito y con su curva de la felicidad, y compenso esta circunstancia con mucha simpatía.
Somos una pareja que hemos pasado por muchos altibajos, y esto sucedió en una época en la que habíamos roto y no estábamos juntos.
Yo soy muy activo, muy morboso, pero con elegancia y buen gusto. Mayte, como ya os he dicho, necesita un importante proceso de adaptación para las ideas nuevas, y la verdad es que fui su primer novio, y le descubrí el sexo. Fuimos paso a paso, e incluso con pasos atrás, pero la verdad es que hemos llegado a un momento en el que ella ha descubierto lo bueno que es el sexo y ambos disfrutamos mucho.
Especialmente ella ahora hace cosas que yo siempre quería y sobre las que recibía siempre negativas tajantes, como era el correrme en su boca, comerle su precioso coñito, y otras muchas cosas que ya os contaremos. Ahora es ella quien me pide que me corra en su boca y se traga todo mi semen. Dice que le excita y le da morbo, e incluso le he hecho probar sus propios jugos, haciéndole chupar un dedo, cosa que me derrite, de los propios jugos de su coñito. Sólo nos queda avanzar en el sexo anal, con ese precioso culo que tiene, pero poco a poco vamos jugando con ese tema, y hace poco, de pié en el quicio de la puerta del dormitorio, totalmente desnuda, se inclinó hacia delante dirigiendo su culito hacia mi, y pidiéndome que le pusiera mi polla en la entrada de su culito y que le apretase poco a poco, cosa que le hizo gemir en voz alta.
Ella me excita con solo verla e incluso el oler su piel, con el gel de baño me pone a 100. Especialmente también me excita cuando gime, y cuando se corre, ya que expulsa muchísimo fluido; como si fuese “una piscina”, reconoce ella. De hecho, algunas veces, cuando nos enrollamos o la caliento contándole cosas fuertes, le toco sus braguitas y están totalmente empapadas.
Se me olvidaba decir que es multiorgásmica, con lo que además de ser tan preciosa es la compañera ideal para un sátiro como yo.
Una vez que nos hemos presentado, comenzaré a contar lo que nos pasó.
Como os he dicho, a pesar de ser una mujer de bandera, tiene algún complejo que le ha tenido siempre preocupada. Creo que es por ello que siempre se ha sentido admirada por determinado tipo de mujeres. No sé si sería envidia o qué, pero la verdad es que yo siempre he pensado que podía tener un cierto toque “bi”. Puede que fuese bicuriosa y que esa admiración luego tornase en atracción. En cualquier caso, como casi el 99 % de los hombres siempre he tenido como fantasía el estar con dos mujeres a la vez, y aunque nunca se lo había pedido, siempre fantaseaba el que Mayte y otra mujer se enrollasen y poder verlo y participar.
Una de las últimas veces que cortamos, Mayte me decía que estaba con ella y practicaba sexo porque no podía encontrar a otra mujer y que cuando estuviese con otra, dejaría de estar interesada en ella.
En esa ocasión, tras romper, estuve saliendo con una chica argentina que se llama Gaby. La verdad es que era la antítesis de Mayte. Era varios años mayor que yo, castaña, bajita, con un culo carnoso y un pecho que no sé si era de 110 o más, con unos pezones anchos y sin resaltar. Con ella tuve bastante sexo, especialmente porque era muy activa y ardiente; le encantaba el sexo anal y estaba deseando probar, pero la verdad es que yo estaba un poco, no sé si asustado o desacostumbrado, así que no sé si estuve a la altura de su calentura, porque Gaby era muy ardiente.
A pesar de estar con Gaby, Mayte seguía excitándome mucho y de hecho seguía viéndola porque Gaby vivía en otra ciudad; así que un día le conté que a pesar de estar disfrutando del sexo con Gaby, ella me excitaba mucho y que de hecho, cuando no podía estar con Gaby, ya que no la podía ver todas las semanas, Mayte era la destinataria de todas mis pajas, y mientras me corría pensaba que era ella la que recibía toda mi leche caliente en su boquita.
Mayte se quedó callada cuando se lo dije, pero al día siguiente, cuando la acompañaba a su casa después de una visita a su médico y paramos el coche en la calle, fuera de su casa, me dijo algo que no esperaba: “la verdad es que ayer, cuando me contaste que habías tenido sexo con la argentina me excité muchísimo”. No me lo podía creer, porque uno de los motivos de la ruptura era que ella había pasado por una fase en la que no teníamos nada de sexo, y ahora me confesaba que estaba muy excitada. Arranqué el coche sin decir palabra y la llevé al parking de un centro comercial cercano a su casa, porque vivía con sus padres. Paramos el coche en la oscuridad y ella, sin decir palabra, se comenzó a acariciar la entrepierna por encima del pantalón, y luego, sin hacer ni un gesto se lo bajó junto con sus braguitas y comenzó a acariciarse su coñito abiertamente mientras gemía.
No quiero contar ahora lo que pasó, y lo dejo para otro relato, pero fue una faceta de Mayte que no conocía.
Lo cierto es que yo estaba muy caliente y le dije a Gaby cuando estuve con ella, que tenía una fantasía y era estar con ella y otra mujer. Ella me contestó que todas sus amigas “eran muy antiguas”, pero no me dijo que no. Yo le dije que le buscaría a alguien, y ahí quedó el tema.
Desde el día del parking Mayte se había vuelto totalmente desinhibida. Era como si le hubiesen quitado un peso de encima. Comenzamos a hablar del sexo abiertamente, a tener sexo telefónico y cibersexo y  ella me contaba sus fantasías, llegando a contarme que se excitaba pensando en mujeres. Le pregunté un día por Messenger que cual era el tipo de mujeres que le atraían; recuerdo su respuesta: “han de ser bonitas tanto por dentro como por fuera”. Cuando le pedí que me describiera como le gustaban físicamente me dijo que quería que fuera mayor que ella, con un pecho grande, y que el pezón fuese ancho y sin reborde (el de Mayte es precioso: rosa claro y con reborde, pero de tamaño medio), y que tuviese culo, que no fuese duro que se pudiese coger bien con las manos.
En ese momento no caí, pero cuando dejé de chatear pensé: “es Gaby”. Gaby era mayor que yo casi siete años, y a mi vez era mayor que Mayte. Con un buen culo “en su punto” y unos pechos grandes con el tipo de pezones que quería.
Me llevé varios días dándole vueltas. Pensé que no perdía nada tratando de proponerlo. Primero se lo dije a Gaby y la idea no le hizo mucha gracia. Pero insistí erre que erre y al final, sin demasiado convencimiento aceptó. Quizás fue más mi perseverancia que su propio interés sexual, pero al final dijo que sí, aunque me preguntó que si yo participaría, a lo que dije que sí, contestándome que sólo con ella, a lo que le dije que sí.
Por parte de Mayte, seguí preguntándole sobre mujeres, como le gustaban, que le gustaría hacer, e incluso llegó a disfrutar como una loca el dije que fantasee sobre el tener sexo los dos con una compañera suya muy guapa que se llamaba Clara y sobre la que me dijo que la excitaba pensar. La verdad es que ese día tuvo varios orgasmos seguidos brutales.
En uno de esos días le propuse que si quería hacer un trió con Gaby y conmigo. Me miró como si le hubiese dicho que llovían billetes de 100 euros. Yo no le insistí, sino que le  dije que lo pensase tranquilamente y que ya lo hablaríamos.
Seguimos practicando sexo telefónico y cibersexo y a los pocos días, cuando le pregunté y se lo pedí, me dijo que se lo pensaría, pero que decidiría sobre la marcha.
Organicé todo con Gaby y pensé en quedar en un bar a tomar una cocacola los 3, y ver si en persona había química. Quedamos los tres y estuvimos charlando de cosas anodinas, aunque en el ambiente había tensión, y mucha. En un determinado momento, tal y  como habíamos convenido, Mayte fue al baño y le pregunté a Gaby que pensaba. Me dijo que era muy bonita , “preciosa” me dijo y aceptó, aunque recordándome que solo participaría con ella y no con Mayte. Cuando Mayte volvió, le tocó a Gaby el turno de ir al baño y le pregunté que pensaba. Le pregunté que si estaba excitada y ella me preguntó a su vez que si yo lo estaba. Le dije que sí y entonces me contestó “yo también”. La verdad es que estaba roja como un tomate. Se mojó los labios, como hace cuando está excitada y dijo, “vale”.
En cuanto Gaby volvió pagamos y nos fuimos al coche. Había cogido las llaves de la casa de verano de mis padres y allí fuimos. Hubiese querido que fuesen las dos en el asiento de atrás y empezaran a liarse, pero Gaby me dijo, “espérate”, sentándose en el asiento del copliloto, y así hice.
Llegamos a la casa y entramos.
La verdad es que estaba muy nervioso. No sabía cómo actuar. En ese momento Gaby tomó el protagonismo. Ella y yo nos sentamos en el salón en un sofá y Mayte enfrente en otro. Empezamos a besarnos con lengua, cosa que a ella le gustaba. Yo le acariciaba por encima de la ropa y con el rabillo del ojo veía a Mayte que no perdía ojo. Cuando la temperatura había subido varios grados Gaby se levanto y se fue hacia Mayte, le dio la mano y la ayudó a levantarse. Se acercó mucho a ella, invadiendo su espacio vital y le dijo suavemente: “eres preciosa”, con su acento argentino.
Con sus manos comenzó a acariciarle el pelo, y acercando lentamente su cara a la de Mayte le depósito un ligero beso en sus labios. Lo repitió y comenzó a besarla con más profundidad y a besarla con lengua, mientras bajaba las manos por su espalda y comenzaba a cogerle el culo con las dos manos. Mayte también comenzó a cogerle el culo con las dos manos. Yo en ese momento tenía la polla que rompía mi pantalón. Era increíble, y eso que era sólo el principio…
Seguían besándose y cogiéndose el culo. Gaby se separó un poco de ella y soltó una risa nerviosa. Había adoptado el rol de mujer dominante, como Mayte quería, aunque yo no le hubiese dicho nada, porque es bastante sumisa. Le cogió las manos y se las puso en las tetas. En ese momento Mayte comenzó a activarse y comenzó a acariciárselas y a cogérselas con las dos manos, enrollándose ya con lengua a todo ritmo.
Tras un rato largo en que las dos se estaban fajando Gaby paró y le dijo: “¿nos ponemos más cómodas?”
Me preguntó dónde estaba el dormitorio y la cogió de la mano llevándosela allí. Yo las seguí y las encontré enrollándose en la puerta, Gaby comenzó a abrirse la camisa, dejando ver sus pechos dentro del sujetador. Mayte comenzó nuevamente a amasarlos y a besárselos. Gaby le preguntó: “¿no quieres verlos?” Y se giró. Mayte se abalanzó sobre el cierre del sujetador y se lo dejó caer; se pegó a su espalda y comenzó a acariciarle los pechos desde atrás. Gaby gemía y le pedía en voz baja y vacilante que le besara el cuello. Estuvieron así un rato y se giró, dejando sus enormes pechos frente a Mayte. Ella, en ese momento estaba totalmente colorada, mientras le acariciaba los pechos y se los cogía una y otra vez. Gaby le dijo, “chúpalos” y Mayte se agachó y se puso a chupar como una posesa mientras Gaby gemía. Era increíble ver a Gaby desnuda de cintura para arriba, con su pelo largo cayéndole por la espalda, mientras Mayte le chupaba los pechos y se los mordisqueaba y jugaba con los pezones.
Tras un rato se separó y le dijo, “no es justo que yo esté desnuda y tu no, ¿no te parece?. Y comenzó a desabrocharle la camisa.
Mayte estaba inmóvil, dejándole hacer, mientras Gaby le bajaba botón por botón hasta que le abrió la camisa y pudo verle su vientre plano y perfecto y sus pechos en el sujetador. La miró con deseo y le dijo otra vez “eres preciosa”. Volvieron a besarse y tras un par de minutos le quitó la camisa. Sus pechos se juntaban unos contra los otros, a pesar del sujetador. Gaby hizo ademán de quitarle el sujetador pero Mayte se apartó nerviosa y le dijo “deja que lo haga yo”.
Se desabrochó el sujetador aguantándolo con los brazos para que no cayese, se lo cogió con las dos manos y lo fue bajando poco a poco hasta dejar sus pechos al descubierto. Pechos proporcionados para una chica delgada, con unos hermosos pezones sonrosados y que se veían hinchados, haciendo contraste con los pechos enormes de Gaby.
En ese momento los pechos de las dos chocaban y los pezones se movían porque Gaby los giraba de izquierda a derecha una y otra vez. Mayte abría la boca como si fuese a hablar, como hace cuando está disfrutando mucho, y no se atreve a gemir. Estuvieron un rato así, mientras se besaban y se rozaban, hasta que Gaby se agachó y comenzó a chuparle las tetas, en ese momento Mayte no pudo más y empezó a gemir. La verdad es que sus pechos son uno de sus puntos g, y empezó a gemir y a acariciar el pelo de Gaby mientras esta se los chupaba una y otra vez, succionando los pezones, pellizcándoselos suavemente con los dedos.
No sé si Mayte llegó a correrse con esa comida de tetas, pero si no, le faltó muy poco.
En un momento, Gaby paró y le dijo suavemente sin parar de sonreír sensualmente, “¿nos ponemos más cómodas?” Mayte asintió y cada una comenzó a quitarse los pantalones muy suavemente, dejándolos caer al suelo casi con sensualidad. Se quitaron las sandalias y los pantalones cayeron totalmente al suelo. Gaby llevaba un tanga gris perla muy bonito y Mayte, para mi sorpresa, llevaba un tanga blanco que le había regalado y que sólo se había puesto una vez. A pesar de haberle regalado varias veces ropa interior muy sexy, porque soy aficionado a que una bella mujer se realce con lencería, la tenía escondida en su armario sin usarlo. Por ello me extrañó ver que se la había puesto a pesar de no habérselo pedido. Era un tanga de tira fina de casi un 1cm de ancho que se introducía en la raja de su bello culo haciendo que por su espalda estuviese casi desnuda.
Lo que me sorprendió era la gran mancha de humedad que se veía en la parte delantera del tanga a la altura de su vagina. Como ya os he dicho, sus orgasmos son auténticas inundaciones e incluso sin correrse, sus jugos dejan su ropa interior como si se hubiese hecho pipí encima.
Cuando Gaby lo vio dijo, “qué excitada estás” y mientras tocaba la mancha decía “que caliente me pone”, con voz de vicio.
En ese momento Gaby le dijo, “¿nos vamos a la cama?” Y tirando de su mano se acostaron en la cama de matrimonio de mis padres. Me di cuenta que ese día Mayte estaba totalmente entregada, pues anteriormente le había pedido acostarnos en esa cama por ser la más grande, siempre se había negado escandalizada, “por respeto” me decía.
Ese día, sin embargo no había eso. Se acostaron suavemente y siguieron besándose con sus hermosas tetas al aire. Gaby se puso encima de ella y le llevó sus pechos a la cara y empezó a restregarlos para que los chupara, cosa que Mayte, con cara de auténtico vicio hacía sin parar.
Se refregaban los cuerpos y Gaby dijo, “te voy a desnudar”. Se arrodilló en la cama y fue bajando directamente el tanga de Mayte, ayudado por ella que arqueaba su cuerpo para facilitárselo mientras iba gimiendo. En un momento Mayte quedó completamente desnuda, preciosa. Volví a sorprenderme cuando la vi desnuda, porque estaba totalmente depilada salvo una fina tira de vello no más de 1 cm de ancho en vertical. A mí siempre me ha excitado verla depilada, pero había tenido que insistirle mil veces para que lo hiciera y solo lo hizo una vez y parcialmente. Y para pedirle que me dejara hacérselo fue un millón. Ese día, sin pedírselo lo había hecho. Eran demasiadas cosas nuevas. Estoy seguro que Mayte estaba más caliente incluso que yo ante la idea de un trío.
Allí estaba ella, totalmente desnuda y sin ninguna muestra de su pudor habitual, completamente entregada, ya que de hecho había abierto las piernas dejando su sexo totalmente abierto, cosa extraña en ella.
Gaby la miró fijamente, y sin decir nada se quitó sola el tanguita y se quedó también desnuda, mostrando su vagina totalmente depilada. Ella iba a la peluquería y se iba depilando totalmente, o no según le daba por ahí.
Estaban las dos preciosas.
Gaby se quedó un momento mirando y acto seguido se acercó caminando a cuatro patas hacia ella ondulando las caderas. Se puso justo encima de ellas y comenzaron a besarse como si el mundo se acabara, metiéndose las lenguas, besándose el cuello, mientras Mayte le acariciaba la espalda una y otra vez y le apretaba el culo como si amasara pan.
En un momento determinado Mayte levantó el pubis y comenzaron a frotarse sus sexos, mientras le apretaba el culo con las dos manos hacia sí y gemía con los ojos cerrados. Gaby parecía que se la estuviese follando con una polla, porque empujaba su pubis hacia delante y atrás y en círculo, frotándose sus sexos. Las caras de las dos era un auténtico poema, porque eran el vicio personificado. Si hubiese tenido una cámara les hubiera hecho una foto a las caras porque eran lujuria reconcentrada.
Yo en ese momento estaba sentado en una silla al lado de la cama desnudo con mi polla en la mano, haciendo esfuerzos por no correrme, aunque no tenía ni siquiera que masturbarme porque estaba a 1000.
Tras ese movimiento, Gaby hizo una cosa que me sorprendió, pues comenzó a besarle todo el cuerpo, bajando hasta el pubis y comenzó a lamerle el clítoris lentamente, para pasar a su coñito depilado. Estaba muy sorprendido pues no me esperaba que Gaby fuese a hacerlo y que Mayte se dejase, porque las veces que habíamos hablado de sexo lésbico me decía que le daba aprensión tener sexo oral con una mujer.
Mayte gemía en voz alta: “ahh, ahhh” sin para girando la cabeza e incluso levantándola para ver como Gaby le lamia su coñito. Se veía que no lo hacía mal. Comenzó a hacer una cosa que Mayte había fantaseado, como era que le pasara las tetas por el coño. Así que cogió uno de sus pechos con la mano, poniéndolo duro y comenzó a refregarlo por su coñito. Mayte estaba como loca  y mojada como una fuente. Hasta Gaby le dijo “que mojada estás cariño; cuanto estás disfrutando”.
Gaby disfrutaba lamiéndola e incluso comenzó a introducirle un dedo en su coñito, primero lentamente y luego más rápido. Mayte no paraba de gemir y la barriga comenzó a darle espasmos. Yo la miraba y pensaba, “está a punto de correrse”, dicho y hecho, soltó un gemido que se oyó en toda la casa y se corrió, soltando una importante cantidad de fluidos. Gran parte de ellos le dieron a Gaby en la cara que se quedó casi con los ojos cerrados de la cantidad. Dijo, “joder”, y Mayte, a pesar de quedarse casi sin respiración le pidió perdón. Yo aproveché para decirle a Mayte que compensara a Gaby y le limpiara la cara. Me preguntó con qué y yo le dije que con la lengua. Se quedó un momento parada y se dirigió a Gaby, que estaba de rodillas y le comenzó a lamer la cara como si fuese un perrillo. Gaby al principio se echó para atrás, pero luego se dejó hacer y al final ambas se comieron la boca bastante apasionadamente. Mayte me había confesado en alguna ocasión que cuando le había hecho probar sus fluidos, ya dándole mi dedo a chupar de su coñito, o ella misma porque yo se lo había pedido, le había excitado y le había dado mucho morbo. Por parte de Gaby, creo que ese día estaba lanzada.
Mayte se  había quedado un poco tranquila tras correrse, aunque ya os he comentado que es multiorgásmica, y quiso lanzarse. Sonrió sensualmente y le dijo con acento pícaro a Gaby, “es mi turno”. La empujó suavemente para que se tumbara y comenzó a besarla la boca y a ir bajando lentamente, besándole la piel, deteniéndose en sus tetas, en su barriga hasta llegar a su coñito, donde empezó a chupar lentamente. Gaby, a pesar  de que extrañamente no le entusiasmaba que le comiesen el coñito (creo que su punto g lo tiene en el culito), comenzó a gemir; creo que el morbo de la situación era superior a su aprensión. Me acerqué a ella, porque no había intervenido hasta el momento y comencé a besarla con lengua, como a ella le gusta y a decirle guarrerías al oído: “te gusta que te coma tu raijta”; “estás caliente verdad” y cosas así, así como a comerle sus grandes pechos. En un momento Mayte levantó la cabeza del coño de Gaby y nos miramos durante un segundo, tenía una cara de puro vicio.
Me levanté y me acerqué a Mayte por detrás. Era estupendo la panorámica de su culito a cuatro patas y de su coño húmedo. No pude contenerme y empecé a acariciárselo e incluso comencé a meterle lentamente un dedo y después dos. Ella se dio la vuelta y me miró, pero volvió a girarse a seguir con lo que estaba haciendo, incluido meterle un par de dedos a Gaby en su coño. Las dos gemían, Gaby por lo que le hacía Mayte y Mayte por lo que le hacía yo. Finalmente, Gaby dijo, “me viene” y se corrió. Mayte no lo consiguió, pero se quedó a punto. De hecho decía “que caliente estoy”, “estoy cachonda” y cosas por el estilo que no solía decir y que como podeis imaginar, me dejaba más caliente, si es que eso era posible.
No paró, sino que se abrió de piernas y se giró hasta que los dos coñitos se tocaran, para hacer unas “tijeras”, una de las cosas que me había dicho que le excitaban del sexo entre mujeres. Esta vez era ella la activa y Gaby la pasiva, marcando el ritmo, con cara de concentración y abriendo la boca, pero sin gemir, se escuchaba el chop chop de los dos sexos, mientras seguían el ritmo. Mayte paró se incorporó y dijo “quiero correrme”, pero para no mojar a Gaby se retiró un poco y comenzó a meterse dos dedos a toda velocidad hasta que gimió y tuvo otro orgasmo. La cama parecía un colchón de agua con un pinchazo. Por mi parte, no pude más y me corrí, aunque para mi sorpresa, mi polla no perdió un milímetro de rigidez y seguí empalmado como estaba.
Las dos pararon y se abrazaron recuperando fuerzas. En ese momento me acerqué y le dije, “preciosas, no queréis un poco de rabo?” Las dos se rieron mirándose y Gaby dijo, “ahí viene el machito”, con ironía, pero incorporándose y poniéndose de rodillas. Yo me acerque y puse mi polla frente a sus caras. Gaby fue la que primero comenzó a chupármela. Mayte estaba en segundo plano pero acerqué mi mano y atraje su cabeza a mi polla, y sacándosela de la boca a Gay se la acerque a la de Mayte diciendo, “hay que compartir como buenas hermanas”. Mayte se la metió y comenzó a chupármela. Le dije a Gaby que me comiera el tronco y a Mayte le dejé el glande, y la otra el tronco me hacían una mamada propia de peli porno. Incluso las puse una cada lado y con sus labios me cogían cada una uno de los lados del tronco de la polla.
Estuvieron así un rato, e incluso le dije a Gaby y a Mayte que me comieran los huevos, cosa que hicieron las dos.
En ese momento le dije a Gaby, “ahora voy a follarte”. Cogí un condón, la tumbé y me puse encima de ella y comencé a penetrarla, lentamente al principio. Estaba totalmente abierta y empapada. Mayte se había arrodilladlo en la cama, pero estaba parada mirando. Le dije que se acercara, y mientras estaba follando a Gaby comencé a morrearme con ella. Luego le dije que le comiera las tetas a Gaby y que le pusiera el coño en su cara. Gaby me miró con cara rara, pero Mayte se sentó, de cara a mí, y mientras Gaby le comía su coñito ella se tocaba las tetas. Era todo muy caliente.
Tras un rato bombeando, decidí darle caña a Gaby. Le dije a Mayte que se quitara y a Gaby que se diera la vuelta y que se pusiera a cuatro patas, porque le iba a romper el culito. Al oír eso, se puso como una moto, porque a ella el anal le vuelve loco, creo que incluso más que el vaginal; le puse a cuatro patas y comencé a comerle su culito lentamente. Luego le metí un dedo haciéndolo mover en círculo, mientras ella gemía. Mientras tanto le dije a Mayte que se acariciase, que quería verle metiendo un dedo, pero sin correrse.
Cuando Gaby estuvo lista me acerqué a ella, le puse la polla en su esfínter y comencé a apretar. El grito fue propio casi de un apache. Comencé a bombearle mientras decía en voz alta “te gusta que te rompa el culo”, “quieres que te folle el culo”. Ella me contestaba “follame cabron”, “rómpeme”, “no pares”. Mientras hacía eso le dije a Mayte que se pegara a mi espalda. Era muy morboso sentir su coño húmedo y caliente en mi espalda y sus tetas duras. Comenzamos a movernos al unísono, y parece que era una penetración doble. Esa era una fantasía que tenía Mayte, pero de ella hablaremos otro día.
Seguimos bombeando mientras Gaby, más que gemir, gritaba, hasta que se corrió diciendo “me vengoooooo”, y tuvo un orgasmo de campeonato, quedándose sin fuerzas.
Yo seguía muy caliente, y decidido a follarme a Mayte. Me puse otro condón, le dije que se tumbara boca arriba, le abrí de piernas y empecé a penetrarla lentamente. Nunca le había visto su coñito tan dilatado; mi polla entraba casi sin tocar las paredes vaginales. Mientras le follaba le dije a Gaby que se sentara en la cara de Mayte, cosa que hizo y estuvimos un rato así, mientras Mayte la lamía y le agarraba las piernas con las manos. Quería que Mayte tuviese otro orgasmo, así que le cogí las piernas, las puse verticales y me metí sus pies en la boca. Es algo que le da mucho morbo, que le chupe los dedos de los pies, y así tuvo otro orgasmo, dejándome el pubis como si me hubiese duchado.
A pesar de todo el trajín no quería parar. Y le pregunté a Gaby si no le parecía bien que ya que Mayte se había estrenado con una mujer, que se estrenase también en el sexo anal, y que su culito era virgen. Gaby le preguntó que si nunca lo había hecho por el culito, y cuando Mayte le contesto que no, ella respondió, “es lo más rico que hay”. Le preguntó que si quería hacerlo y Mayte se quedó dubitativa. Le dijimos Gaby y yo que lo haríamos con cuidado y Mayte, aunque creo que no estaba demasiado conforme dijo que vale.
La hicimos ponerla a cuatro patas, y mientras Gaby le comía de rodillas su culito, yo me tumbaba a la altura de su coño y comencé a lamérselo, diciéndole que me comiera la polla, haciendo un sesenta y nueve. Estuvimos así un rato, hasta que Gaby se mojó los dedos en los jugos de Mayte y comenzó a meterle lentamente un dedo. Mayte se resistió al principio, pero luego se dejó hacer y de hecho, cuando Gaby comenzó a mover el dedo en círculo, y a dilartarle el culito, empezó a gemir. Le introdujo dos dedos haciendo el mismo trabajo y seguían los gemidos. Su coño estaba chorreando, así que dijimos que ya estaba preparada.
Me puse detrás suya, y Gaby se tumbó de manera que sus tetas estuviesen a la altura de la cara de Mayte, quién dejó caer los brazos manteniendo sólo la parte del culo hacia arriba. Era una de las posturas que más me excitban de ella. Coloqué mi polla en su ojete y empecé a empujar. Gaby le decía “tranquila, relájate”, y le cogía la cara contra sus tetas. Yo seguía empujando lentamente, y Mayte gritó “me duele”, pero le dijimos que siguiera tranquila, que ya pasaría. Y de hecho, al poco tiempo vi como su ojete dejó de resistir y se abrió dejando entrar mi polla y comenzó a gemir en voz alta, casi más alto que cuando le follaba el coño.  Yo la follaba sin parar y le pedí a Gaby que se masturbara. El panorama era de película XXX. Yo soy muy voyeur y follarme el culo de Mayte viendo su piel blanca desnuda, y ver a Gaby metiéndose dos dedos y tocándose las tetas era increíble.
Mayte gemía y gemía y llegó un momento que dijo, “me corroooo” y se corrió, casi lanzando más fluido que nunca. Yo pensaba que se iba a deshidratar.
Gaby también se corrió, aunque esta vez menos que las anteriores.
Por mi parte, me quité el condón y me acerqué a ellas diciendo “quien quiere leche caliente” Mayte se acercó la primera, pues recientemente tras haberle insistido mil veces, me había confesado que correrme en su boca le excitaba y le daba morbo, y desde ese momento, siempre me corría en su boca, aunque a ella también le gustaba que me corriera en su cuerpo, ya que le excitaba mucho sentir la leche caliente.
Gaby se acercó más renuentemente, y le dije a Mayte que abriese la boca. Me costaba correrme, pero tras pajearme bien, comencé a decir, “me corro, me corro, ahhh, ahhh” y puse mi polla en la boca de Mayte. Gaby hizo el paripé de acercar su boca, pero sin gran interés. Le solté varias corridas a Mayte en su boca, y ésta no cerró la boca, a pesar de que la leche le escurría por los labios hasta las tetas, cosa que a mí me ponía. Se la tragó toda y abrió la boca para enseñarme que estaba vacía, cosa que a mi me excitaba. Le dije que le diera un beso a Gaby en la boca. Ella se paró un poco, pero al final Gaby vio que tenia “que pasar por el aro” y se dio un morreo largo con Mayte, y pudo probar mi leche, cosa que no la entusiasmaba.
Nos tumbamos los tres en la cama , que estaba empapada, yo en medio con las dos una a cada lado.
Bese a Gaby y le di las gracias, y también a Mayte.
Gaby se levantó para ir al baño. En ese momento me quedé a solas con Mayte y le dije al oído “te has gustado”? ella me dijo “si” y me pregunto “¿y a ti?”. “Muchísimo. Te quiero Mayte”, “quieres que lo repitamos” y ella me dijo, “si, siempre”, y me dijo “la próxima vez buscaré una candidata”. No sé si no le atraía el físico de Gaby, creo que sí, pero tenía celos de ella…
Espero que os haya gustado. Cualquier comentario lo podeis hacer

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